Megabloqueo de transportistas

El arranque de un megabloqueo nacional convocado por la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC) y el Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) provocará afectaciones en carreteras estratégicas de al menos 20 estados del país este lunes 6 de abril.

La movilización responde a demandas relacionadas con la inseguridad en carreteras, la reducción de costos operativos y la falta de atención a problemáticas estructurales del campo mexicano, en un contexto de creciente tensión entre el sector transportista, organizaciones campesinas y el Gobierno federal.

Desde las 7:00 horas, los bloqueos comenzaron a instalarse en puntos clave del sistema logístico nacional, con una duración indefinida que, según antecedentes, podría extenderse entre cuatro y diez horas o incluso más en algunos tramos.

Carreteras bloqueadas: puntos críticos y alcance territorial

El paro nacional afecta principalmente los accesos a la Ciudad de México, corredores industriales y rutas federales de transporte de mercancías. En algunos puntos los bloqueos son totales, mientras que en otros se permite el paso intermitente o libre tránsito en casetas.

En Baja California, las afectaciones se concentran en los cruces fronterizos de Tijuana y Mexicali, así como en la carretera Mexicali–San Luis. En Chihuahua, destacan la caseta de Sacramento y las rutas hacia cruces internacionales.

El Estado de México enfrenta interrupciones en el Circuito Exterior Mexiquense, Arco Norte, las autopistas México–Toluca y Naucalpan–Ecatepec, además de accesos a la capital del país.

En la región del Bajío, Guanajuato reporta bloqueos en la carretera federal 45 y la autopista Salamanca–Celaya, mientras que en Querétaro se ve afectada la autopista México–Querétaro, una de las más transitadas del país.

En el occidente, Jalisco y Michoacán concentran cortes en autopistas clave como Guadalajara–Colima, México–Guadalajara y la Siglo XXI, vital para la conexión con el puerto de Lázaro Cárdenas.

Estados como Puebla, Morelos y Hidalgo presentan bloqueos en rutas que conectan directamente con la capital, incluyendo las autopistas México–Puebla y México–Cuernavaca.

En el norte, Nuevo León, Tamaulipas y Sonora reportan afectaciones en accesos fronterizos y vialidades estratégicas, mientras que en Sinaloa se prevé libre tránsito en casetas pese a movilizaciones en la carretera Culiacán–Mazatlán.

La Ciudad de México y su zona metropolitana registran saturación en accesos como México–Pachuca, México–Querétaro y México–Puebla, además de congestionamientos en Circuito Interior y Anillo Periférico por desvíos.

Estados sin bloqueos y participación parcial

Algunas entidades han confirmado que no se suman al paro, entre ellas Baja California Sur, Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Colima, Tabasco y Coahuila.

En Veracruz, la participación es limitada. La Alianza Mexicana de Organización de Transportistas (Amotac) ha reiterado que no realizará bloqueos, manteniendo únicamente vigilancia preventiva en la autopista Puebla–Orizaba.

Ante el impacto del paro nacional de transportistas, autoridades recomiendan anticipar traslados, consultar aplicaciones de tráfico en tiempo real y evitar circular por corredores afectados.

También se sugiere mantenerse informado a través de canales oficiales y considerar rutas alternas, especialmente en zonas con bloqueos totales.

División en el sector y tensión con el Gobierno

El conflicto evidencia una fractura dentro del sector transportista. Mientras algunas organizaciones participan activamente en el paro, otras se deslindan de las medidas de presión.

La Secretaría de Gobernación sostiene que no existen razones suficientes para la protesta y asegura que se han destinado más de 3,400 millones de pesos en apoyos. En contraste, la ANTAC y el FNRCM argumentan que la movilización responde a agravios acumulados, falta de seguridad y ausencia de soluciones estructurales.

“El paro nacional no es un capricho, es una necesidad”, señalaron dirigentes del movimiento, quienes exigen seguridad permanente en carreteras, fin a la extorsión, reducción de costos operativos y cumplimiento de acuerdos previos.

El megabloqueo nacional mantiene en vilo a sectores productivos y cadenas de suministro. La falta de acuerdos podría prolongar las afectaciones en uno de los sistemas carreteros más relevantes de América Latina.

Las autoridades han reiterado su llamado al diálogo, aunque hasta el momento no se vislumbra una solución inmediata.

Excélsior

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